Llegaron, ¿cantaron? y se fueron a dormir a la mansión de una amiga de Victoria Beckham en Las Rozas (Madrid). Así podría resumirse la parada española en la gira mundial de las chicas picantes, que 11 años después de saborear las mieles del éxito se han convertido en meras imitadoras de lo que un día fueron.

Con más operaciones de cirugía estética que entonces, más hijos y menos sangre en las venas, las cinco inglesas ofrecieron al público congregado en el Telefónica Arena de Madrid un amplio abanico de los temas que les hicieron mundialmente famosas e internacionalmente denostadas. Pero todos sabemos que lo importante en un concierto de las Spice no es su más que evidente carencia vocal (que no oral), sino todos los elementos que rodean el show y que consiguen que un evento de estas características se convierta en imprescindible.
Lo mejor:
1. Todos a una. Representación de todas clases sociales, tribus urbanas y comunidades autónomas se dieron cita en un mismo recinto, ofreciendo momentos para recordar como cuando un grupo de amigas de Toledo unieron sus voces al ritmo de lo de Achininiguó guanachinichiniguó.
2. Puestos en el tema. Descubrimos que hay gente que necesita meterse cocaína para aguantar las casi dos horas que dura el concierto de estas mujeres. Hombre, con no haber ido os ahorrabais el importe de la entrada y del gramito para cada uno…
3. Desnudos bailan mejor. El cuerpo de baile (masculino, claro) que acompañaba a las Melanies, Emma, Geri y Victoria se esforzó por enmascarar la falta de coordinación de las protagonistas en sus escasas coreografías mediante técnicas facilonas pero efectivas como enseñar sus torsos desnudos mientras la Beckham se atusaba el pelo o se colocaba las peras dentro del corsé.
4. ¿Para qué cantar si se te da mal? Vicky ha comprendido que lo suyo no es el cante, por lo que decidió marcarse un número de pasarela durante las performances en solitario de cada una de las componentes. ¿Es nuestra imaginación o llevaba un palo adosado a la columna vertebral? ¿Por qué fue la más aplaudida por el público?
5. Como puertas. Ha sido muy comentado que la ingente cantidad de vestuario ha sido diseñada por Cavalli. Pues muy bien. Pero, ¿por qué no se habla del maquillaje? La cara de Emma Bunton estuvo pintada de cobre durante buena parte de su actuación, como si en lugar de Madrid estuviese cantando en Chernóbil. Y Victoria (todo acaba en ella irremediablemente) lució más brillos faciales que la baronesa Thyssen después de una sesión de aeróbic.
Lo peor:
1. Chabacanas forever. Las Melanies despuntaron por encima del resto con su estilismo. A pesar de que al principio las manos de Cavalli unificaron bastante los atuendos de las treintañeras gracias a la magia de los tonos dorados, a medida que avanzaba el espectáculo Sporty y Scary escandalizaron a los asistentes con atuendos chandaleros de extrarradio, monos de leopardo con capacidad torácica mínima, látigos y tops de verbena.
2. Patada a Ginger. Cuando tocaba cantar algún tema de su último disco, ése en el que ya no participó Geri porque se llevaba a matar con las demás, la Halliwell desaparecía del escenario, quedando relegada a los infiernos del subsuelo en su plataforma hidráulica mientras sus compañeras le echaban en cara su abandono en plan “Ahora cantamos Holler y te fastidias”.
3. Falda con sorpresa. No es nada sexy que se vea que llevas culotte blanco debajo de un minivestido plateado. Y parecía que Geri no se enteraba de esta máxima del sentido común y el mínimo exigido si quieres calentar al personal. ¿O estábamos ante una reinvención del vestido + leggins en versión corta?
4. Ni idea de español. Decir “Dame un brazo, amiga”, no es lo mismo que “Dadme un abrazo, amigos”. Se aprecia el esfuerzo por agradar, pero hay que ser conscientes de las limitaciones de cada una, querida Geri. En inglés todo queda mejor, ¿por qué siempre lo estropeas?
5. Vídeos de primera. Las proyecciones que aderezaban los números musicales de las Spice sobrepasaron en demasiadas ocasiones los límites de azúcar soportables para un diabético, haciendo sonrojarse a más de uno con imágenes de mariposas, nubes y cielos rosas más propios del jardín de Barbie que de unas mujeres que en su día defendieron la rebeldía femenina (”Soy independiente, me compro los sujes sin depender de mi chico, girl power“).
Al final, se fueron como habían venido, intentando afinar las elevadas corcheas del Spice up your life mientras los famosos del palco VIP (personajes tan importantes en las Letras de nuestro país como Soraya Arnelas o la gran hermana Amor) se iban pitando antes de que les pillara el atasco en las puertas de salida. Y nos seguimos preguntando qué talla de sujetador se habrá puesto la negra…
