Mar 30 2008
Bárbara se rebaja
La vida es como una montaña rusa. Un día estás en lo más alto, aclamado por crítica y público, y poco después te encuentras con facturas que pagar y pocos recursos para obtener ingresos. En esos momentos la desesperación hace que se trabaje en medios desechados años antes.
Esto es lo que le ocurre a Bárbara Rey. Prácticamente alejada del espectáculo y la televisión desde que Canal 9 diera por terminado su sonrojante programa de cocina, la cuenta corriente de la vedette se está resintiendo. A pesar de ganar a la desesperada el mítico Esta cocina es un infierno y de visitar con cierta regularidad los platós rosas para sanear sus arcas, la gallina de los huevos de oro no da para más. Pero la de Totana es mujer de recursos, y no se le caen los anillos a la hora de ganarse el pan, aunque sea protagonizando promociones como ésta:

Ver para creer. Los trabajadores del departamento de marketing de Muebles Rey, empresa sita en la localidad madrileña de Alcorcón, lo tuvieron claro desde el principio. Para anunciar sus últimas ofertas querían un rostro popular que hiciera de gancho para su público. En un primer momento propusieron a Paquirrín ser la imagen de la casa, pero se lo pensaron mejor y optaron por el plan B, de Bárbara, claro. Ella no se lo pensó dos veces y posó sin vergüenza ante la cámara, tal y como vemos en el catálogo de papel couché. En él observamos a una mujer con desparpajo, emulando al maestro de ceremonias de los cabarés berlineses, que pone todo su empeño en transmitir sensaciones con su rostro. Observa sus interpretaciones:




La Rey pone toda la carne en el asador y se esfuerza por aparentar dignidad rodeada de fotografías de interiores de cuestionable calidad y gusto estético. Maderas de aglomerado, anuncios de descuento por doquier, flashes informativos que anuncian que puedes montar un dormitorio por diez euros al mes… Un sinfín de ofertas al más puro estilo Lidl que la rubia no puede disfrazar de glamour. Si a esto le añadimos una portada facilona, que tira del socorrido juego de equívocos entre la famosa, el nombre de la empresa y un eslogan manido como ¡Qué bárbaro!, tenemos el cóctel servido. Y por si fuera poco, el fotógrafo ha olvidado retocar dos defectillos de la artista, dejando al descubierto una inoportuna caries acompañada de la típica mancha provocada por años de sol en una piel curtida:

Confiamos en que Bárbara encuentre pronto un trabajo más acorde con su categoría profesional y pase esta época de vacas flacas para ella y su familia. Después de la sesión fotográfica y el trago de verse buzoneada en todos los portales de la periferia sur de Madrid, estamos seguros de que al menos Muebles Rey ha tenido la deferencia de amueblar la casa de Sofía Cristo o Ángel Junior a precios aún más competitivos que los que su madre promociona.




