Feb 23 2008
Elegancia prohibida
¿Qué es el glamour? Según la Real Academia Española es el “encanto sensual que fascina”. Tomando esta definición como válida, podemos deducir que para ser glamouroso hay que reunir determinados factores que pocos atesoran: simpatía limitada combinada con dosis de superioridad implícita, saber hablar correctamente, atractivo físico y, por supuesto, buen gusto en el vestir.
Cansados de la falsedad de las típicas celebrities, algunos artistas luchan día a día por cambiar el clásico concepto de glamour. Uno de estos artistas es La Prohibida. La cantante, que se ha ganado a pulso un lugar privilegiado en el podio del electro patrio, se inspira en la moda que se llevaba en los ochenta trasladándola a nuestros días con poca gracia: purpurina, accesorios imposibles y estampados animales conforman su vestuario de escenario.
Pero hay cosas que van más allá de la mera estética. La semana pasada la travesti actuó en concierto en la madrileña sala El Sol. Cuando apareció ante su público el fervor por ver a su ídolo impidió a muchos darse cuenta de varios detalles que ni siquiera ella debería haber pasado por alto. Podemos entender que vista con ropajes llamativos y extravagantes, pero no entendemos qué es este estilismo:

Su habitual pelo cardado lucía lacio y estropajoso (un lavado a la peluca de vez en cuando no está de más), y el vestido elegido para el show parecía sacado del taller de pruebas de Vicky Martín Berrocal: un saco de gasa barata que cubría el cuerpo de La Prohibida con un dibujo a lunares que ni siquiera Ketty Kaufman se hubiera atrevido a ponerse en plena Feria de Abril. Además de hacerle parecer gorda, le daba un aire de maruja que se aleja de la imagen que quiere proyectar.
Pero lo peor estaba aún por llegar. Al parecer la artista se había cambiado de vestuario en los camerinos de la sala en tiempo récord, ya que encima de sus tobillos llamaba la atención la marca de los calcetines que se había quitado instantes antes. La imagen es muy mala, cosas del directo, pero si te fijas bien puedes apreciar la doble raya de la goma calcetil que le delata. Terrible, ¿verdad?

La combinación “tacones una talla mayor + marca de calcetines” terminaba de rematar el que probablemente ha sido el peor look con el que hemos visto a nuestra protagonista. Y lo que es más importante: ¿qué significa este despropósito? ¿Es que acaso La Prohibida es un vulgar montañero cuando se quita el maquillaje? ¿Se quedó dormida y llegó por los pelos al concierto, sin tiempo ni para hacerse un checo? Una vez más, los interrogantes quedan en el aire.







