Sep 25 2008
Mira quién engorda
El otoño nos trae energías renovadas en la parrilla televisiva nacional. Una bocanada de aire fresco que se agradece después de un verano de sequía catódica. Son muchos los espacios que merecen ser comentados desde este púlpito, pero sin duda el que más nos ha impactado (y por ende del que hablaremos hoy), es el enésimo ¡Mira quién baila!, un espacio en el que todos los contribuyentes nos gastamos mucho dinero para que figuras de la talla de Vicky Martín Berrocal, el hermano gay de Los Morancos o el diestro José Ortega Cano nos deleiten con su saber hacer sobre el escenario.
Esta semana se estrenaba una nueva temporada del concurso, esta vez sin encadenamiento entre edición y edición, técnica abusiva denunciada desde algunas asociaciones de telespectadores porque hacía creer a la senectud que el espacio aún se encontraba en su primera puesta de largo. En esta ocasión el ente público ha tirado la casa por la ventana y ha engordado un poco más su deuda con los euros que tendrá que abonar a las dos rubias más cotizadas de España después, claro está, de Purificación Martín Aguilera. Nos referimos a Ana García Obregón y a Teresa Lourdes Borrego Campos.
La primera no nos provoca ninguna emoción especial, pero hemos de reconocer que su rostro luce cada día más luminoso y va mimetizándose con el de su progenitora homónima:

Los méritos de Ana hija son muchos, ya que ha sabido conjugar el gusto estético-facial de su madre con la energía que aún reside en su escultural cuerpo, con el que demostró que no sólo Madonna está en forma una vez rebasada la cincuentena.

La que sí nos llamó la atención fue Terelu, una mujer que se ha propuesto adelgazar y que encima le paguen por ello. Sin duda un ejemplo a seguir en nuestra sedentaria sociedad. Al contrario que Ana García, de momento no sigue los pasos de su madre y mentora en lo que a la cara se refiere, pero ya ha empezado a hacerlo en el resto del cuerpo. Sorprendidos nos quedamos al ver a aparecer en escena a una Terelu más rellenita que de costumbre, una Terelu que no podía disimular un tronco excesivamente ancho que no se acomodaba a la rigidez del vestido que llevaba puesto:



A pesar de que el tejido adiposo de la que fuera presentadora de Con T de tarde nos hizo pensar durante toda su actuación en un final catastrófico, con cremalleras reventadas y vergüenzas al aire, todo salió como la seda y la benjamina de María Teresa Campos aprobó su primer examen ante el jurado del concurso. Cuando conoció su permanencia para la próxima semana no pudo reprimir un suspiro de alivio, sabedora de que su guerra contra las calorías va por buen camino… ¿o no?










