Abr 25 2010
Sandra Daviú se moja
Ser presentadora de televisión es un trabajo cada vez más duro. Si hace años ser peón de albañil o minero era sinónimo de extenuación laboral, hoy en día el mundo de la pequeña pantalla se ha mimetizado con las profesiones más arriesgadas. Y si no que se lo pregunten a la conductora de El Diario, ese programa que antes capitaneaba Patricia Gaztañaga y que ahora maneja Sandra Daviú. La que otrora presentara con gracejo el espacio La suerte en tus manos, donde reflexionaba sobre la Quiniela Hípica como si de la mismísima Teresa Viejo se tratara, se las ve y se las desea para tratar con lo menos granado de nuestra sociedad.
Por eso es totalmente comprensible que las glándulas sudoríparas de la catalana hayan dicho basta. La tensión del directo (o del falso directo), los focos y los personajes que se sientan frente a ella obligan a Sandra a explotar por algún lado: las axilas.

Vemos cómo la blusa se torna más y más violácea a medida que el líquido salino empapa la prenda. Eso sí, Daviú mantiene el tipo y continúa con su entrevista haciendo gala de su profesionalidad.
Y es que Sandra es mucha Sandra. Poco a poco se ha hecho un hueco en el mundo de la televisión, gracias en parte a su capacidad de mejorar su físico con el tiempo. Quizá aquejada del síndrome de Benjamin Button, nos ha sorprendido comprobar que hace unos años la Daviú se ponía frente a la cámara disfrazada de abuela. Por suerte en Antena 3 se dieron cuenta de su potencial y decidieron vestirla como una mujer de menos de 55 años. Ahora luce lozana, más juvenil y mucho mejor peinada. Por eso Sandra es nuestra nueva referente en el universo de la TDT.

