May 23 2010
Eurovisión ¿2010?
Queda menos de una semana para que la corona de Alexander Rybak pase a la cabeza de otra reinona europea. El Festival de la Canción vuelve, un año más. Pero esta vez parece que se ha propuesto hacer un homenaje a las ediciones anteriores a Rosa López, cuando no lo veía nadie en España fuera de los guetos homosexuales. Los candidatos a alzarse con el voto mayoritario de Europa y periferia vuelven al pasado. Concretamente al año 1998, cuando los ritmos dance triunfaban en los discobares del continente e ir a la Love Parade no estaba mal visto.
Repasemos los máximos exponentes de esta tendencia nostálgica en el certamen, aunque parezca mentira, de este año.
Bulgaria. Miroslav Kostadinov. Angel si ti.
Tampoco esperábamos mucho más de este país, anclado permanentemente en la década de los noventa. Si a los sintetizadores de la canción sumamos el estilismo del artista, con unas mechas que ni Marta Robles, no sorprende que el resultado huela a siglo pasado. Tampoco tiene desperdicio el efecto digital del final.
Suiza. Michael von der Heide. Il pleut de l’or.
Esta persona suiza, a caballo entre lo masculino y lo femenino, baja las revoluciones respecto a su compañero búlgaro y sustituye los sintetizadores maquineros por gráciles violines que fluyen a lo largo del tema. Orejas aparte, las ropas que luce bien podrían haberles servido a los bailarines de Noche de fiesta en sus comienzos. Y encima canta que “llueve oro”. ¿Intento de burlar la censura eurovisiva para introducir el tabú de la lluvia dorada en el festival?
Francia. Jessy Matador. Allez, ola, olé.
El país cogobernado por Carla Bruni demuestra que pasa de Eurovisión. La comisión de la radiotelevisión pública gala eligió al primero que pasaba por allí para representarles y le ha tocado a este señor parecido a Tony Anikpe pero más atlético. En un derroche de creatividad y modernidad ha colado bien de sintetizadores, bien de titis moviendo cadera y bien de profundidad en la letra. Ahora mismo Technotronic siguen siendo más vanguardistas que esto.
Islandia. Hera Björk. Je ne sais quoi.
La quiebra del país se nota en el presupuesto destinado a componer y promocionar una canción para el certamen musical. Esta chica, hermana nórdica de nuestra Amaia Montero, canta el que es nuestro tema favorito de esta edición. Todo comienza con un piano, un golpe de electrónica y, luego, la catarsis de las máquinas mezcladas con el timbre de soprano de la artista. La puesta en escena es también arriesgada: el traje de Hera, reciclado del siglo XIX, combinado con unas coristas tipo años 50 y unos movimientos cervicales muy propios para un tema trance completan los méritos para elevar la canción a nuestro número uno.
Moldavia. Sun Stroke Project & Olia Tira. Run away.
Aunque pueda parecerlo, Vanessa Mae no forma parte de este grupo del Este. Esta canción, digna de haber aparecido en el Boom 95, emula a la perfección hits de antaño como Arriba el gallinero de Paco Pill. Ellos son modernos en su país pero fuera de sus fronteras su estética chirría: mitones, sombreros, camisas estrechas de manga corta, cadenas, gafas de sol… ¿Para qué elegir un accesorio si puedes ponértelos todos? Por supuesto, el saxo y el violín también están tuneados. El caso es no pasar desapercibido sobre las tablas de Oslo. Recuerda, el próximo sábado a las 21:00 horas.

