May 25 2008
Injusta Eurovisión
Como diría José Luis Uribarri, en Eurovisión se saben los resultados antes de que los participantes actúen. Con pocas sorpresas, fue Rusia quien consiguió llevarse el gato al agua y organizará el festival en tierras moscovitas el año que viene. La gran mayoría de países otorgó puntos al representante ruso (quien otrora fuera actor porno) pero, desgraciadamente, los verdaderos merecedores del premio se quedaron en la sombra.
Nosotros no nos resistimos a que estas personas pasen sin pena ni gloria, ya que lo dieron todo sobre el escenario del Belgrade Arena. Démosles, pues, el puesto que merecían y analicemos sus méritos para llegar a lo más alto de nuestro particular top 3:
1. Alemania. El país de las salchichas quedó fatal, en un triste puesto 23º que no se corresponde con el espectáculo que las chicas de No Angels dedicaron a los asistentes. Cansados de quedar siempre en los últimos puestos de la tabla de clasificación, los alemanes decidieron que sus representantes dieran el todo por el todo para intentar conquistar a los europeos. Dicho y hecho. Las cuatro jóvenes pisaron fuerte sobre las tablas y se dejaron llevar por el patriotismo conscientes de que se esperaba mucho de su número. Tal fue su entrega que Sandy Mölling, rubísima y embutida en un vestido de cuero morado, nos mostró sus braguitas subiéndose disimuladamente la falda casi a la altura del ombligo. El 90% del público estaba formado por hombres homosexuales, pero con ese gesto al menos se fijarían en lo bien conjuntada que iba la chica, debió pensar. Pero su arrojo no surtió efecto.

Durante el tiempo de las votaciones descubríamos que nadie se acordaba de las cuatro mosqueteras a la hora de repartir puntos. Menos mal que Bulgaria, ese país tan bonito, sí quedó impresionado por la ropa interior de Sandy, lo que le valió a ella y sus compañeras 12 lustrosos puntos. Agradecida, mientras la cámara les pinchaba, volvió a lucir intimidades abriendo las piernas a sus votantes búlgaros. ¿O se trató de un nuevo descuido provocado por la emoción del momento?

2. Suecia. La medalla de plata debió haber ido a parar a manos de Charlotte Perrelli, representante del país de Ikea. Uribarri la presentó como una mujer “rejuvenecida”, “con piernas espectaculares” y “lifting en su apellido”, pero se olvidó de apuntar que también su rostro se ha sometido a frecuentes operaciones estéticas. Una vez superado el impacto inicial descubrimos que este mujer no era ningún felino, que no iba enmascarada para ir al carnaval de Venecia y que incluso era capaz de mover los labios para cantar como un ser humano cualquiera. Sin embargo, a medida que su canción, Hero, avanzaba, su cara iba desencajándose más y más al intentar llegar a las notas más altas de la partitura. Observa:



Afortunadamente, los hilos de oro que deben sostener su cara bajo la piel aguantaron el tirón, y Charlotte finalizó su actuación justo a tiempo de meter la cabeza en formol hasta que llegara el momento de conocer los resultados del televoto. Una fémina con el valor de meterse en quirófano una y otra vez para esculpir de esa manera su rostro no merecía haber pasado tan desapercibida y volver a casa con un triste 18º lugar.
3. Dinamarca. La naturalidad también debería ser una baza a la hora de votar a un artista eurovisivo, pero ayer se debieron valorar otros aspectos, porque sino el cantante danés habría conseguido el triunfo gracias a sus constantes muestras de humanidad en forma de sudor. Sí señores, Simon Mathew no paró de emanar líquidos por sus axilas durante toda su exhibición. Por si acaso alguien no se había percatado, levantaba constantemente los brazos para que admirásemos la mancha perfectamente simétrica que empapaba su fina camisa de paperboy a ambos lados de la costura. Eso sí, todo hay que decirlo: el chico se depiló a conciencia sabedor de lo que pasaría mientras interpretaba su tema.

Nuestro tercer puesto moral en realidad quedó en decimoquinta posición, demostrando que una buena dosis de feromonas puede más que unas coloridas bragas o unos agresivos retoques estéticos. Ahora la pregunta sólo es una: ¿qué nos deparará la próxima edición del festival? Esperemos que tengan en cuenta nuestra opinión.










