Alto secreto. Conversación telefónica interceptada por la Policía Nacional. Conferencia internacional a cobro revertido Los Ángeles - Marbella.
Riiiiiing… Riiiiiing…
Desconocida 1: ¿Sí?
Desconocida 2: ¿Mamá? Soy Mari Cielo.
Chonchi Alonso: Dime, hija, soy Chonchi.
Mari Cielo Pajares: Jo, estoy harta, California está incendiándose y yo sigo comiéndome los mocos aquí. Ya no sé qué más palos tocar. Además sigo medio afónica, como siempre.
CH: ¿Se te ha acabado ya el dinero que te pagaron con la última visita a Dónde estás, corazón? Hija, tienes que administrarte mejor, deberías de dejar de comprarte tops ajustados, tienes muchos y ya está bien. Ya sabes, la contención es la solución.

MC: No frivolices, lo estoy pasando fatal. Estoy sola en Los Ángeles y os echo mucho de menos a ti y a las Visas, o sea, a las tías. ¿Cómo están?
CH: Bien. Nana se ha vuelto a cortar el pelo y se ha dado otro baño de color. A mí me parece que se ha pasado un poco con el negro azabache, pero ya sabes cómo es. Está haciendo lo mismo que cuando se empezó a inyectar silicona en los morros; no parará hasta que le cueste comer.
MC: ¡Qué tía! No cambiará nunca. ¿Y la otra, Ponchi?
CH: Pues nada, está ahora mismo en el Supersol, le he encargado unos filetes de pollo para cenar esta noche.
MC: ¡Qué recuerdos, con lo bien que te salen a ti los filetes con champiñones! Sin embargo, hoy voy a cenar una patata hervida. Qué tristeza, mamá. Estoy pensando en volver, se me acaban los ahorros y no tengo ni para pipas. Ya no me apetece servir mesas y fregar platos grasientos.
CH: Mira, Mari Cielo, tienes que tomar una decisión. O regresas, o te armas de valor y llamas a tu padre. Ahora que está en horas bajas será más manejable.

MC: Me da no sé qué. A lo mejor está algo molesto desde la última vez que estuve en España, él agonizando en una clínica en Barcelona y yo charlando con María Patiño en la televisión en Madrid. Sé que tendría que haberme pasado a verle, pero después de la paliza del vuelo pasaba de trasladarme todavía más. Estaba reventada.
CH: Chica, pues tú misma. Pero como sigas así te veo haciendo de paseadora de perros por la playa para poder sobrevivir. Al menos estarás siempre morenita. Te tengo que dejar, me voy a quitar los rulos. Un besito.
MC: Otro para ti, mamá, se me acaba de ocurrir una idea para conseguir más cash. Ya te contaré. ¡Da recuerdos, anda! Adiós…
Alto secreto. Conversación telefónica interceptada por la Policía Nacional. Conferencia internacional Los Ángeles - Madrid.
Riiiiiing… Riiiiiing…
Desconocida 3: ¿Mmmm… Diga?
MC: Hola, ¿eres Conchi Jiménez?
C: La misma que viste y calza. ¿Quién eres tú?
MC: Soy Mari Cielo, la hija de Andrés, la que vive anclada permanentemente en los años 90, ya sabes. Seguro que estás flipando, no esperabas mi llamada. ¿A que no?
C: La verdad es que me has dejado de piedra. ¿Le ha pasado algo a Andrés? Mira que ya me teñí el pelo de negro cuando lo ingresaron en la Quirón y ahora me he quedado sin alternativas para conmover al personal con mi imagen…


MC: Tranquila, no ha pasado nada que yo sepa. Todo está tranquilo. ¿Qué tal tú? ¿Has vuelto a saber algo de Niky? Lo vuestro fue un montaje en toda regla, bonita, yo no daba crédito cuando os veía en los típicos eventos.
C: Ay, calla, ¿me has llamado para esto? Me siento ultrajada, creo que te voy a colgar.
MC: ¡No, espera! Lo decía sólo para romper el hielo. Como siempre, he metido la pata. Te llamaba realmente para hablar claro de una vez por todas. De mujer a mujer: ¿tú le sigues sacando dinero a mi padre a pesar de haberlo dejado con él? Necesito pasta, mi madre está pelada y me da palo llamar a Andrés.
C: ¡Por Dios, Mari Cielo! ¿Cómo has pensado eso de mí? Yo tengo mi trabajo y soy una mujer independiente.
MC: Ya.
C: Está bien, me has descubierto. Tengo mis tratos con tu padre, pero es algo que me he ganado por derecho. Tuve que tragar mucho con él.
MC: Jamás lo he dudado. Entonces, ¿me podrías ayudar?
C: No sé, leyendo su blog se deduce que mucho cariño no os tiene… casi tan poco como al periodista Jesús Mariñas. Tengo que pensarlo, yo también tengo mi familia y me apetece seguir tomándome mis copas todos los viernes, quiero disfrutar de la vida, siento ser tan directa pero sabes que siempre digo la verdad.
MC: Está bien, como quieras. Tendré que llamar a los de Interviú, como siempre. A ver que me invento ahora para que me paguen un posado de esos finos que hacen ellos… Te dejo, que esta llamada me va a costar más que la comida de todo el mes. Que te vaya bonito, Conchi.

C: Venga, reina, un besito, nos veremos por Antena 3 un día de estos, supongo.