Jun 04 2008
La incontinencia de Kylie Minogue
Los años pasan para todos, aunque algunas se empeñen en luchar contra el tiempo con uñas y dientes. Una de estas mujeres que se aferran a la cirugía estética como tabla de salvación para ocultar su verdadera edad es Kylie Minogue. Y lo pudimos comprobar de primera mano durante el concierto que ofreció en Madrid ante una masa de fans homosexuales que coreaban los estribillos de sus canciones sin percatarse de los pequeños detalles que impactaron a quien escribe.
Tenemos ejemplos patrios que confirman la teoría de que cuando una mujer se niega a aceptar su edad se viste con ropas tres décadas por debajo de la fecha que señalan sus nunca vistos DNI. Nos vienen a la cabeza nombres como Ana García Obregón, Sarita Montiel o Marujita Díaz, pero en Australia tampoco andan escasos de ejemplos, y la prueba la tenemos aquí:

Kylie, ¿era necesario vestirte de adolescente visitando el Salón del Manga? ¿Eres acaso una vulgar otaku? Parece que la rubia cantante se siente cómoda escondida bajo una gruesa capa de maquillaje, tejidos imposibles que recuerdan los tiempos de las Cruzadas y pelucas carnavalescas que intentan darle un toque naif. Ataviada de esta guisa, ¿quién se pararía a pensar en los años que tiene? Un buen plan sobre el papel, pero un fracaso al ponerlo en práctica. Cuando salió al escenario el comentario fue casi unánime: ¿era Cicciolina quien cantaba?

Nunca sabremos si este estilismo era un homenaje a la actriz porno italiana o una simple coincidencia en el mal gusto al elegir diadema, pero debemos ponerle un ‘muy deficiente’ a Kylie por intentar asustar a su público, aunque sin éxito.
Sin embargo la de Melbourne no había quemado su último cartucho. Ni corta ni perezosa decidió cambiarse de traje y deleitarnos con un look ecuestre bastante aceptable de no ser por un pequeño detalle que saltaba a la vista en su zona púbica, provocando intrigantes relieves que le impedían moverse normalmente:

No nos cabe ninguna duda de lo que se ocultaba bajo la tela color hueso de la diva gay. Una pista: lo anuncia Conchita Velasco, se usa a partir de los 40 o 50 años y permite que miles de mujeres maduras monten en bicicleta y tomen el té con sus amigas sin temor a que aromas sospechosos les delaten. Sí, las compresas para la incontinencia urinaria también salvan a las celebrities.


Suponemos que, dada la duración del recital (más de dos horas a todo trapo), la Minogue tuvo que optar por la versión maxi de este producto absorbente, un poco más grueso que otras variedades más discretas pero muchísimo más efectivo. Los colores claros no perdonan y una mancha sería el fin de su reputación, por lo que prefirió ir marcando paquete y asegurarse un baile libre de efluvios. Una prueba más de que Kylie, a pesar de ir peinando canas, se pone el mundo por montera (o la compresa por tapón) y continúa con una vida juvenil que no le corresponde pero que tampoco le queda tan lejos como a otras.








