Jul 01 2008
Belén Esteban, mujer popular
El pasado viernes se casó, por fin, una de las mujeres más conocidas (y arrugadas) del panorama televisivo de nuestros días. No, no nos referimos a Mercedes Milá, sino a la siempre elegante Belén Esteban.
Convencida de una vez por todas de que Jesulín de Ubrique nunca va a volver con ella, y harta de ver cómo María José Campanario pregona a los cuatro vientos eso de “que me quiere con locura, y que le quiero a rabiar, que se entere todo el mundo”, la de San Blas decidió dar carpetazo y pasar también por el altar.
El evento no defraudó, y gracias a ese invento que es la televisión pudimos ver un interminable desfile de colaboradores de Telecinco ataviados con sus mejores galas e intentando captar imágenes del convite desde dentro para garantizarse sus puestos en sus respectivos programas. Menos mal que la madrileña oxigenada también forma parte del mismo circo, que si no habría habido más que palabras…

Pero este acontecimiento iba más allá. Como todos sabréis, en el mismo momento en el que la Esteban daba el sí, quiero, otra pareja de vividores se unía en santo sacramento: la hija de José Bono y el hijo de Raphael. Dos bodas y dos Españas, hermanadas en actos similares a pesar de su diferente color político. No sabemos cómo convivió el facherío fino de Raphael con el populismo izquierdista de los Bono, pero si lo llevaron tan bien como Belén tuvo que ser todo un éxito.
Y no lo decimos por decir. La convivencia democrática en el bodorrio de la colaboradora fue ejemplar. Llegó a tal punto que incluso algunos invitados quisieron disfrazarse de sus políticos más queridos para dejar clara su militancia en un determinado partido. El caso más evidente, a nuestro juicio, fue el de Carmen Menéndez, madre de Belén y al parecer admiradora de Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid:


Salta a la vista que el parecido entre ambas mujeres es extremo. Carmen tuvo mucho tino al escoger un típico traje que Esperanza podría llevar en alguna cena o inauguración, con cuello excesivo que recoge los hombros y otorga un estatus social directamente proporcional a la altura del mismo. Tampoco faltó el peinado, pieza clave en el look de Aguirre y que la Menéndez copió con todo lujo de detalles: el mismo flequillo, las puntas hacia fuera, un color sospechosamente artificial… Eso sí, intentó disimular un poco el plagio haciéndose la raya hacia el lado contrario que la presidenta y rebajando un tono el rubio platino de la liberal.
Las similitudes llegan incluso al número y la disposición de las arrugas de las féminas, que optan por maquillarse poco para no acentuarlas mucho más, olvidándose de realzar sus labios, casi imperceptibles, y dejando molestos pegotes de máscara de pestañas en las mismísimas.
¿Son los Esteban-Menéndez, pues, simpatizantes del Partido Popular? Si es así, ¿con qué línea ideológica se identifican más? Con Carmen no titubeamos pero no estamos tan seguros en lo que a Belén respecta. Desde luego, ha llevado hasta sus últimas consecuencias aquello de ser la chica del pueblo.























