Jul 17 2008
Llegó el calor (eléctrico)
Después de unas merecidas vacaciones volvemos a la carga en este caluroso verano en el que las aberraciones estéticas no descansan. Casualmente ha caído en nuestras manos el catálogo de productos de Daga, una empresa especializada en mantas y accesorios que desprenden calor para aliviar las dolencias musculares típicas de la senectud.
El cuaderno en cuestión pretende ser un compendio de las virtudes del calor en esta época de sensibilización contra el cambio climático. Sospechamos que dentro de la empresa debe haber un ecologista encubierto que ha convencido a los responsables del departamento de Marketing para que no renueven su imagen, estancada al menos desde el año 1979. Así, suponemos, consigue que nadie compre sus productos. ¿No te lo crees? Mira:
Y esto es sólo la portada. Al abrir el catálogo caes en la cuenta de lo que realmente necesitan en Daga no es un cambio de imagen, sino una prueba urgente del Carbono 14. La modelo que prestó en su día su cuerpo para fotografiarse entre mantas eléctricas debe estar ya dando de comer a los gusanos, aunque si observamos con detenimiento las instantáneas podemos apreciar que ya en su momento no estaba convencida de lo que hacía. Su sonrisa forzaba delata la disconformidad con el vestuario que le obligaron a ponerse y con el estampado de la mantita en cuestión:

Pero no sólo de mantas vive el hombre, por lo que los visionarios de la compañía diseñaron diversos aparatos específicos que supusieron una auténtica revolución en la época. Inspirándose en Star Trek, idearon un collarín tan sexy como éste:

¿Qué chica te parece mejor? Nosotros apostamos por la de la caja, una suerte de Cleopatra futurista en los 70 que, pícaramente, simula estar desnuda mientras disfruta del tacto inconfundible del rizo algodón. El opio del pueblo en forma de almohadilla.
Pero aún hay más. Entusiasmados con las infinitas aplicaciones del calor en zonas concretas del cuerpo, crearon más accesorios que daban otra vuelta de tuerca a lo que parecía, para ellos, inmejorable. La ciencia-ficción no la inventó Isaac Asimov, fueron los de Daga:



Chalecos casi antibalas, orejeras de tamaño XXL que sirven también de retenedor de mandíbula, manoplas que imitan las patas delanteras de un oso polar… La batería de elementos raya lo paranoico, aunque hemos de decir que todo esto se vende en realidad e, insistimos, a día de hoy son estas mismas fotos las que ilustran el catálogo de la marca.
¿Qué pensará ahora la mujer oriental que, con manopla y traje campesino, comprueba si funciona el mando incorporado? Su media sonrisa revela cierto hastío mezclado con temor a perder sus extremidades. Al menos confiamos en que siga con sus dos antebrazos en su sitio aunque ya no pueda retroceder en el tiempo para no caer en el error de haber posado de esta guisa que, indudablemente, hundió su carrera. ¿O acaso le habéis visto en alguna pasarela internacional? Nosotros tampoco.
Yo diría que esta gente ( los de las marcas de mantas y productos terapéuticos) se aprovecha del dolor físico de la gente para no renovar sus campañas publicitarias o catálogos, ¿por qué?, porque cuando vas a comprar una almohadilla de éstas no te fijas en las presentaciones porque lo único que quieres es aliviar de alguna forma ese dolor que te jode la salud y parte (o toda) de tu jornada diaria. Yo ya he usado dos y Damart http://www.damart.com/ es super actual comparado con ésto.
salu2
pdta: la almohadilla o guante de baseball prolongado más que algo terapéutico me recuerda a los brazos de entrenamiento para perros de guardia.
Mi abuela se quemó (y no poco) con el best-seller de Daga, la manta eléctrica. Igual no les da para mejorar la campaña, o no les interesa para no desmarcarse de su público objetivo.
Damart es como Venca, no? Son mejores, sí, pero las sonrisas son igual de falsas, pero claro, anunciando mantas eléctricas…
Shiala, es cierto. Encima de cutres, podríamos decir que los de Daga y compañía encima son inmorales por intentar aprovecharse de las personas en momentos de bajón físico. Lo que no me queda claro si has usado dos mantas de Daga o de Damart, un site que merece post aparte por lo que he podido ver.
Sollerica, espero que a tu abuela no se le quedara grabado ese fatal episodio como trauma mental. Hay que tener mucho cuidado con estos productos, y no sólo por su esperpéntico diseño.
En concreto he usado una Daga, mis padres la tienen en casa aún ( está durando bastante…..), la que me compre aqui es otra marca pero el diseño del paquete es de la misma guisa.
Los de Damart se han quedado anclados en el pasado, si, pero comprarándoles con Daga….en Valladolid hace años había una tienda de Damart, al final de Isabel La Católica; supongo que la venta por catálogo les saldrá más rentable, además recuerdo el catálogo, una revistilla pequeñaja con la colección ‘Invierno Polar’, a mi me compraban las camisetas rosas…que típico, ¿no?.
Mi abuela es la actual usuaria de la antigua Daga y la última vez que la vi la funda estaba ligeramente TOSTADA. Creo que el problema no es de las DAGA sino de las ABUELAS que con la excusa de tener los pies gélidos se quedan torradas con la manta toda la noche.
Yo, como no podía ser menos, tb tengo una DAGA en casa, modelo clásico de mantita electrica con una preciosa funda de florecitas estilo Liberty, como la de la segunda foto… Para mi el estampado es lo mejor, super elegante!! jajaja!!
Además viene con un mando para regular la intensidad del calor con unos números que se iluminan en función de dicha intensidad… Todo muy tecnología puntera, las abuelas con ese mando en la mano se deben sentir tripulantes de Star Trek, por lo menos…
Casualmente, este fin de semana he tenido la ocasión de coger con mis propias manos la caja de uno de los artículos de la, hasta ahora, para mí desconocida firma Daga. Y la verdad es que la estantería donde estaban dispuestos cada uno de estos objetos no tenía desperdicio… Además de la evidente mala calidad de las fotografías, que parecen hechas con una media puesta en el objetivo de la cámara, la pose y la estética de las modelos le dejan a uno impactado…
Bien hecho César por mostrarnos una realidad que no podía pasar más tiempo desapercibida
Shiala, no puedo creer que los de Damart llegaran a tener una tienda propia, en plan boutique. Tus comentarios siempre son un descubrimiento.
Amparo, conozco casos de ancianas que no terminan de acostumbrarse al complicado sistema de elección de temperatura de estas mantas. “Qué difícil lo hacen todo”, he llegado a escuchar.
Al, es verdad, todas las imágenes rezuman ese toque vaporoso que sólo una media en el objetivo puede lograr. Que se lo digan a Rafaella Carrá mientras presentaba Misión Eurovisión…
Cierto, lo de las medias en los objetivos y en los focos (típicos de Concha Piquer hija, nieta….y Sara Montiel difuminan arrugas, espinillas, manchas y hasta los granos más puntiagudos
CH y yo hemos visto casos de media en la cámara en fotos de niños de estudio , y tenemos que decir que el efecto es excesivamente irreal, más que eliminar defectos dan bastante miedo, sobre todo la media en la cámara y los fondos azul difuminado de orla de graduación americana…
Shiala y Amparo, pongamos una media en nuestras vidas.